Rova Ny Hanitr’Ala-Manga
La conferencia presentada por Andrea OTERO-PERDOMO expone la intervención de las dictaduras en Argentina, Chile y Uruguay en las universidades durante la Guerra Fría que era vista como un asunto de seguridad nacional. Entre represión ideológica, purgas, control ideológico, reestructuración de las facultades de ciencias humanas y sociales, procesos de depuración política e ideológica. Su objetivo es entender los mecanismos de control ideológico y represión implementados y demostrar cómo las universidades fueron vistas como centros de adoctrinamiento y cómo las dictaduras buscaron eliminar la influencia de las ideas de izquierda. Las intervenciones transformaron profundamente las universidades, pero es difícil dar cifras exactas de las víctimas por falta de información completa. La universidad se veía como un espacio de militancia, adoctrinamiento y subversión, lo que justificó la intervención. Depuración y transformación estructural. No sólo se persiguió a personas, sino que se desmantelaron estructuras académicas, científicas y organizacionales. Se consolidó un modelo excluyente y elitista. Se restringió el acceso a sectores populares y se favoreció un sistema segmentado.
Presentación de la Conferencista :
Andrea OTERO-PERDOMO es doctora en Historia de la Universidad París 1 Panthéon-Sorbonne, economista de la Universidad Nacional de Colombia, y desde 2023 es profesora titular en Historia y Civilización de América Latina Contemporánea en la Universidad Gustave Eiffel. Su investigación se enfoca en la historia contemporánea de Colombia y el Cono Sur. Realizó su tesis sobre las transformaciones del sistema universitario chileno desde la reforma universitaria de los años 60 hasta mediados de la dictadura militar, dirigida por Annick Lempérière y en cotutela en la Pontificia Universidad Católica de Chile, bajo la dirección de Alfredo Riquelme Segovia. Actualmente, le interesa la reapropiación política del espacio urbano por la juventud latinoamericana, con un enfoque particular en Chile y Colombia.
Las dictaduras justificaron sus intervenciones mostrando a las universidades como focos de subversión y amenaza a la seguridad nacional. Acusaban a las universidades de promover ideas subversivas y adoctrinar a los estudiantes. El ministro de Educación chileno en 1973 decía que las universidades se habían vuelto centros de propaganda marxista. Se veía a las universidades como instituciones desorganizadas y anárquicas, poniendo en peligro el orden público y la democracia. En el contexto de la Guerra Fría, la intervención se justificaba como un tema de seguridad nacional. La subversión se asociaba a la izquierda política, y con solo sospechar que alguien era militante, era suficiente para perseguirlo. Se acusaba a la Universidad de la República en Uruguay de usar la plata del Estado para dañar el orden nacional e incitar a la lucha armada. La idea del enemigo interno se trajo a la universidad, sirviendo de base para la represión. Los regímenes dictatoriales tomaron medidas represivas para controlar y purgar las universidades. Se cambiaron los cuerpos colegiados, se quitó o limitó la participación de los estudiantes, y los consejos universitarios se volvieron solo para dar opiniones. Hicieron una purga para que cada persona en la universidad mostrara que apoyaba la forma de pensar del gobierno.
En Uruguay, los profesores tenían que firmar un papel diciendo que creían en la democracia o los echaban. Si no firmaban, los destituían sobre todo en la Facultad de Humanidades y en la Facultad de Derecha. La división de investigaciones, con la ayuda de la justicia militar y la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNI), investigaba a la gente de la universidad. Echaron a profesores o los mandaron a pensión antes de tiempo y muchos estudiantes fueron expulsados. Las facultades y carreras que veían como problema eran las de ciencias humanas y sociales, que fueron cambiadas o eliminadas. Los programas se transformaron para que estuvieran de acuerdo con las ideas del gobierno y cerraron centros de investigación.
Consecuencias Estructurales
Se invirtió mucho menos en la investigación universitaria lo que provocó una precariedad de las universidades. Muchos profesores y científicos se fueron por su propia cuenta, pensando que los iban a echar o porque era muy difícil trabajar así. La represión llevó a arrestos, desapariciones y asesinatos de gente de la universidad. En Argentina, el 21% de los desaparecidos eran estudiantes y el 3,7% eran profesores universitarios. No se registraron bien los datos y no hay acuerdo, es difícil saber cuántas víctimas hubo porque no se guardaron bien los datos o faltaba pruebas y no hay acuerdo sobre las cifras.
Para investigar bien, hay que buscar en muchas fuentes, lo que puede hacer que sea difícil entender todo. En Uruguay, hay casi 1000 expedientes de investigaciones, pero es difícil saber si las razones fueron políticas o administrativas. La forma en que se aplicaban las medidas dependía de lo que pensaran los rectores que ponían, y no había una entidad del gobierno que controlara todo.
Ejemplos Específicos
Decreto 921-973 (Uruguay): Este decreto hizo que la dictadura interviniera en la Universidad de la República, acusando a la institución de ser subversiva y conspiradora.
Declaración de fe democrática (Uruguay): Los profesores tenían que jurar que no pertenecían a organizaciones antinacionales disueltas, o los echaban.
En resumen, las dictaduras en las universidades suramericanas se justificaron diciendo que era por seguridad nacional y para luchar contra la subversión. Las medidas represivas causaron purgas ideológicas, cambios en las universidades y un éxodo de cerebros, con efectos duraderos en las instituciones y en las personas. Sigue siendo difícil investigar por falta de datos precisos y por lo complicado de las fuentes disponibles.
Sesión de Preguntas y Respuestas
Una de las preguntas que surgieron fue la similitud con las políticas actuales y los recortes de presupuesto en las universidades francesas en el campo de las ciencias humanas y sociales, acusadas de ser una amenaza “islamo-izquierdista”, así como con las nuevas medidas de Trump en las universidades de Estados Unidos. Se ve que el esquema se repite y ataca a menudo a las ciencias humanas y sociales. A esto, la doctora respondió que siempre está esa famosa “amenaza” señalada, ya sea la amenaza “marxista”, “islamo-izquierdista”, etc. Siempre se trata de señalar algo que sería un enemigo de la seguridad nacional y este cuestionamiento se dirige sobre todo hacia las ciencias humanas y sociales en todos los países, incluso en Colombia, el país de origen de la doctora.











